Premiación del XXII Concurso Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus.

De un intimismo que nos revela un universo pleno de imágenes que recorren el esplendor y las sombras de la condición humana, Juan Carlos Acevedo logra metáforas de altura paradójica, como cuando dice que está “solo y embargado por la esperanza”, “la memoria de las plantas es mi fortuna”, “También nos hemos caído y nos hemos levantado para espantar los pájaros de la angustia”, “La muerte, invisible, en las fronteras del invierno se desliza”, “La infancia guarda secretos que la vejez reclama”, “El día comenzó cuando la luz implacable del verano estremeció los tamarindos”, entre otras.